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Interviu, 1-7 junio, 1983

 GRAN EXCLUSIVA
1
 Ahmed Rami:

Corrupción y crímenes
en la corte de Hassan

Yo quise matar a Hassan



Ahmed Rami


Xavier Vinader  descubrió al oficial marroquí,
refugiado en Estocolmo, que participó en dos complots contra
 el Rey de Marruecos. Con estas declaraciones se juega la vida
.


Hassan II ha puesto precio a su cabeza y ha dado orden a los miembros de su servicio secreto de que lo traigan vivo o muerto. Ahmed Rami tiene el grado de teniente en el Ejército marroquí y ha sido ayudante de campo del general Ufkir. Participó en dos complots contra Hassan II y ha sido condenada a muerte por ello. Salió de su país clandestinamente y ahora vive en el Norte de Europa. INTERVIU lo encontró en su refugio secreto de Suecia.



LOS testigos que estaban más cercanos hablaron de varias explosiones encadenadas. Como las que producen las granadas de mano ofensivas. Algunos también bién vieron al Mercedes azul blindado cómo era pasto de las llamas. Pero nadie aportó detalles concretos de lo sucedido. La gendarmería rodeó inmediatamente la zona e impidió que la gente se acercara al lugar. El automóvil calcinado fue retirado a toda prisa y se tuvo mucho cuidado en recoger los restos que hubieran podido quedar sobre la pista. Eran las 19.15 horas del 25 de enero de 1983. Muy pocas horas después, un portavoz del palacio real de Rabat comunicaba al mundo "la horrible muerte del general Ahmed Dlimi

 

"Hassan ha puesto precio a mi cabeza. La Policía sueca ya ha desbaratado dos tentativas de secuestro y tengo que permanecer siempre alerta"

 

en un accidente de coche sucedido en la carretera de Marraquech". La noticia de la muerte del segundo hombre del régimen marroquí, después del propio Hassan II, fue acogida con asombro y escepticismo en todo Marruecos. Y un ramalazo de pánico empezó a recorrer muchos espinazos.

Posteriormente se explicó que todo fue a causa de un "camión loco" que se había echado encima del coche del alto mando marroquí y que Dlimi murió prácticamente en el acto. Pero ni sus familiares más próximos lograron ver nunca el cadáver. El cuerpo del general, cuidadosamente encerrado en un féretro metálico, le fue entregado a sus íntimos solamente muy poco antes de la ceremonia del entierro, que se celebró con una prisa desacostumbrada. El Ejército, rompiendo las tradiciones establecidas, tampoco mandó el mensaje de condolencia al Rey por el accidente. Y todas las tropas permanecieron en estado de alerta los dos días siguientes a la desaparición del general.

Maquinación política

Una semana más tarde, Roland Delcour, el veterano corresponsal de "Le Monde", ponía en duda la veracidad de la tesis oficial del accidente, informaba de la detención de una docena de jefes del Ejército e insinuaba la posibilidad de una maquinación política como la verdadera causa de la muerte de Dlimi. La Policía secreta marroquí le detuvo acto seguido y le sometió a un exhaustivo interrogatorio de cuarenta y ocho horas consecutivas. "Sólo insistían en una cosa ‑explicó posteriormente Delcour‑, querían saber las fuentes que había utilizado para mi información. Evidentemente, no dije nada de nada". La prensa oficial marroquí empezó a hablar de la "intoxicación y provocación de ciertos periodistas y corresponsales" y llegaron a amenazarle con una pena de cinco años de cárcel. Finalmente, después de la intervención telefónica del mismo Jean‑Louis Blanco, secretario general del Elysee, el periodista francés es expulsado de Marruecos. El incidente quedaba aparentemente zanjado.

"La versión oficial dada por la Casa Real de, la muerte de Dlimi es la mentira más importante de la historia contemporánea de Marruecos", afirma Ahmed Rami, vestido con un uniforme verde oliva de oficial del Ejército marroquí. Este hombre bajito y de piel morena es de origen berebere. Nació hace treinta y siete años en el Sur de Marruecos, en la provincia de Agadir, y tiene en los ojos esa extraña mirada que marca indeleblemente a los hombres que han escogido un camino sin retroceso.

 


Rami, actualmente en el exilio y perseguido a muerte por Hassan, posa junto a un lago en Uppsala, Suecia.



Ahmed Rami, en una foto retrospectiva, cuando todavía era cadete en el Ejército de Hassan II.


 

Hasta el año 1972, Ahmed Rami fue teniente en un regimiento de blindados del Ejército Real Marroquí situado en el campo de Moulay Ismail, cerca de Rabat. A partir del fallido "Putchs de Skirat" pasó a ser ayudante de campo del poderoso general Ufkir, el brazo derecho del propio Hassan II, y junto con él participó en la tentativa de acabar con el Rey cuando regresaba en un Boeing desde Francia y que tuvo lugar el 16 de agosto de 1972. Tras aquello pasó a la clandestinidad y un año más tarde salió del país para encaminarse. a Suecia, donde solicitó asilo político. Ahora vive en Estocolmo, bajo extremas medidas de seguridad. Es el único miembro del Movimiento de Oficiales Libres que organizó la tentativa de golpe de Estado de 1972 que escapó con vida al extranjero. El Rey Hassan II lo tiene muy presente y sabe, positivamente, que es también un testigo incómodo de demasiadas cosas.

Vivo o muerto

"El Rey Hassan II ha dado orden de capturarme vivo o muerto y ha puesto precio a mi cabeza. La Policía sueca ya ha desbaratado dos tentativas de secuestro y tengo que permanecer constantemente alerta, no sólo a causa de los hombres del Rey Hassan II, sino de los propios agentes de la CIA. Soy consciente que me he convertido en un testigo terriblemente incómodo para sus intereses".

Tras el anuncio oficial de la muerte del general Dlimi, Ahmed Rami fue entrevistado por la televisión sueva y desmintió de arriba abajo la versión oficial, afirmando que el general marroquí había sido asesinado porque estaba preparando un nuevo complot para derrocar al Rey el próximo mes de julio. La Casa Real marroquí se estremeció de arriba abajo y dio la callada como respuesta.

"Es un comportamiento lógico. No pueden decir nada. Saben que es verdad, no pueden desmentirlo. Dlimi no murió como han dicho oficialmente. Fue asesinado en el palacio real por órdenes personales de Hassan II y en presencia de dos oficiales de la CIA. Ahora yo puedo testimoniar delante de todo el mundo que Dlimi estaba preparando un golpe de Estado contra el Rey en estrecho contacto con nuestro Movimiento de Oficiales Libres, y que la operación debía realizarse en el mes de julio de este mismo año. Se trataba de derrocar la actual monarquía y reemplazarla por un régimen democrático y popular. Lo veníamos preparando desde mucho tiempo atrás. Dlimi evitaba todo contacto directo con los Oficiales Libres en Marruecos, pero como se desplazaba a menudo al extranjero, le era fácil ponerse en contacto conmigo. En los últimos tiempos nos encontrábamos dos o tres veces por año en París, Londres o Estocolmo. Siempre tomábamos las precauciones necesarias, pero ignorábamos que la CIA lo vigilaba estrechamente. En diciembre pasado, durante nuestro último encuentro aquí, en Estocolmo, un agente americano le filmó con una cámara de video mientras estaba hablando conmigo. Aquello, como hemos sabido luego, significó su sentencia de muerte".
 

La sentencia americana
 

‑ Pero, exactamente, ¿cómo sucedieron las cosas?

‑ Todo comenzó diez días antes de la muerte de Dlimi, cuando un coronel del Ejército de Estados Unidos, que había llegado de Washington, solicitó una audiencia privada con Hassan y le hizo entrega de un "dossier" que contenía las pruebas que acusaban a Dlimi de preparar un golpe de Estado. Entre ellas estaba la cinta de video de nuestro encuentro én Estocolmo. Desconocemos el contenido exacto de la conversación, pero sí sabemos que el Rey visionó la cinta. Desde aquel momento, Hassan II empezó a preparar la muerte del general. A las once de la noche del veinticuatro de enero, Dlimi fue llamado urgentemente al palacio real de Marraquech. Allí se encontró con que le estaban esperando una docena de miembros del Special Security Service, la Policía secreta del Rey, encargada de velar por la seguridad de la monarquía y que está dirigida por el general Mulhay Hafid Alaui. Los hombres del SSS arrestaron a Dlimi inmediatamente y se lo llevaron a puna sala de interrogatorios situada bajo el mismo palacio real. A la una de la madrugada del día veinticinco llegó el Rey. Iba acompañado de dos agentes americanos de la CIA, que portaban dos grandes maletas llenas de sofisticados instrumentos de tortura. Todos pasaron algunas horas en la habitación y a las cinco de la mañana Dlimi estaba ya muerto. Luego decidieron "maquillar" el asesinato: colocando su cuerpo en el Mercedes oficial, lo trasladaron a las afueras de Marraquech y lo hicieron volar con explosivos para no dejar ningún rastro. La gendarmería rodeó todo el lugar e hicieron desaparecer cualquier señal de lo sucedido. Nadie, ni su viuda ni el resto de la familia, tuvo

 

"Dlimi preparaba un golpe de Estado y fue asesinado por órdenes personales de Hassan, en presencia de dos oficiales de la CIA"

  

autorización para ver el cuerpo del general, y aunque en la versión oficial facilitada se habló de un camión loco que embistió al coche del general, no es tan siquiera seguro que ese camión llegara a existir realmente. Lahrizi, el único civil superviviente del accidente y del que se dijo que viajaba en el mismo coche de Dlimi, es propietario de una pequeña agencia de viajes y es un hombre también muy conocido por sus estrechas vinculaciones con el Special Security Service. Después del "accidente" salió apresuradamente hacia La Meca en peregrinación y a partir de aquí ya se ha perdido su pista.

 


El general Dlimi, mano derecha de Hassan, controlaba la
oposición clandestina al monarca alauita hasta que fue asesinado.



 

Rami enseña a Vinader la peluca que ha utilizado muchas veces para camuflarse,
ya que no solamente le persigue Hassan, sino también la CIA.


 

Golpe democrático
 

‑ ¿Cuál es el primer contacto que tuvo lugar con Dlimi para preparar una nueva tentativa de golpe?

‑ Los contactos con Dlirni venían desde mucho tiempo atrás. Yo estaba en relación con él desde mil novecientos setenta y tres, cuando me ayudó a huir de Marruecos tras el fracaso de la tentativa de derribar el Boeing donde viajaba el Rey. A partir de mil novecientos setenta y cuatro, empezamos a reunirnos en París o Londres y comentábamos el futuro del régimen. Para Dlimi yo era un oficial muy representativo, porque había sido el ayudante de campo de Ufkir hasta su muerte y uno de los principales organizadores del Movimiento de Oficiales Libres en el seno del Ejército marroquí. El único contacto que Dlimi tuvo con el Movimiento siempre pasó a través mío. Mis compañeros temían que pudiera estar vigilado y nunca quisieron arriesgarse a reunirse con é1 en el interior del país. Yo era el encargado de realizar el "puente" entre unos y otros. La última vez que le vi fue en diciembre del año pasado. Estuvo alojado en el Grand Hotel de Estocolmo. Iba sin escolta, sólo le acompañaba otra persona y viajaba camuflado con un pasaporte de abogado. Un día hubo un camarero marroquí que le reconoció e inmediatamente cambió de alojamiento. En esta ciudad empezamos incluso la redacción del comunicado que debía ser leído en la radio luego de la toma del poder. Empezaba diciendo: "En nombre de Alá, de nuestros mártires y en nombre del pueblo, abolimos la monarquía y la tiranía en Marruecos y la reemplazamos por la República Islámica Arabe Democrática de Marruecos".
 

‑ ¿En qué consistía el plan para derrocar a Hassan II?

‑ Todos los planes técnicos de un golpe de Estado se parecen un poco. Tanto si son de signo reaccionario como de signo progresista, todos tienen características comunes. Son como una metralleta, el funcionamiento general es idéntico en todos, los detalles técnicos suplementarios importan poco. En general, la operación prevista para el mes de julio consistía en utilizar las unidades paracaidistas para ocupar el palacio real, la radio, el Ministerio del Interior, la sede de la Policía, detener al Rey y difundir un comunicado anunciando la proclamación de la República. El Rey debía ser juzgado inmediatamente. Teníamos la intención de abolir la pena de muerte e instaurar un régimen democrático, un régimen de libertades políticas. El primer comunicado a radiar estaba inspirado en el que yo mismo redacté en mil novecientos setenta y dos cuando intentamos derribar al Boeing real. Le propuse un borrador a Dlimi, lo discutimos y lo aceptó. Yo debía entrar en Marruecos una semana, antes del golpe para ponerme al frente de una unidad de blindados y, cuando llegara la hora, tomar el centro de comunicaciones y el palacio real. Estaba previsto que lo hiciera a bordo de un avión militar y tenía todos los uniformes necesarios para ello. El propio Dlimi me los trajo, a París en uno de sus viajes. Entonces ninguno de los dos sospechábamos que él iba a morir antes de llevar a cabo la operación.

‑ ¿Cuál fue el error que cometió Dlimi?

‑ El principal error de Dlimi es que estaba demasiado seguro de sí mismo y subestimó a los servicios de información del Rey. Siempre decía que todos eran unos inútiles. Dlimi era el máximo jefe del servicio de contraespionaje y creía que tenía todas las cartas en la mano y que había incluso infiltrado al Special Security Service, pero, en realidad, lo que sucedía era sencillamente lo inverso. La gente al servicio del SSS había logrado colocarse entre sus hombres de más confianza y, cuando lo creyeron conveniente, lo vendieron al Rey. En nuestro último encuentro del mes de diciembre, por ejemplo, me dijo que se daba cuenta que el Rey empezaba a desconfiar de él, que estaba un poco inquieto, pero él lo atribuía principalmente al humor cambiante de Hassan II, debido a su gran afición a las drogas Dlimi tampoco se fiaba de los americanos, pero no creía que le vigilaran continuamente, incluso en sus viajes al extranjero. De hecho todo empezó a precipitarse después de la invasión israelí en el Líbano. En aquella época, en el seno del Ejército marroquí se produjo una cierta efervescencia y los oficiales empezaron a acusar a Hassan II de estar al servicio de Israel y de apoyar la política americana en el Líbano. Aquello debió inquietar a la CIA. Después de la caída del Sha de Irán, sobre todo, luego del acceso al poder de Reagan, los americanos no quieren perder la posición estratégica que gozan en Marruecos y tratan de evitar toda posibilidad de cambio. En un momento determinado descubrieron que Dlimi estaba preparando un complot para derribar a la monarquía y que tenía contactos con los oficiales jóvenes a través mío. Todo eso fue mortal para él.

 

"El trono de Hassan siempre estará amenazado porque su monarquía es un régimen corrupto que acabará por caer por su propio peso"

  

La conspiración no cesa
 

‑ ¿Cómo tuviste conocimiento de su muerte?

‑ Eso no puedo revelarlo. Nuestro grupo tiene ojos y oídos en todas partes, incluso en el interior del palacio real. En Marruecos todo el mundo tiene miedo de hablar, nadie se fía de nadie y las informaciones circulan difícilmente. Pero digamos que las comunicaciones entre Casablanca y París son mucho mejores que las que existen entre Rabat y Casablanca. Nuestro Movimiento está formado por militares entrenados para utilizar las técnicas militares en las comunicaciones. Sabemos que nos enfrentamos a un régimen poderoso y procuramos aprovecharnos de todos los medios tecnológicos que existen en la actualidad. Aparte del teléfono, que es automático desde Marruecos hacia Europa, solemos comunicarnos con telegramas cifra‑

  

"Actualmente, la táctica es organizar una revolución popular parecida a la que derribó al Sha en Irán; en la que participen civiles y soldados"

 

dos. Usamos un código que cambia una vez al mes. Hemos controlado la eficacia de sus métodos y siempre funcionan muy bien. Yo, por ejemplo, he sabido la muerte de Dlimi sólo una hora después de producirse, cuando nadie en Marruecos conocía aún lo que había sucedido. Ha sido sólo posteriormente, a través mío, que muchos han conocido la noticia. Cuando me lo dijeron fue un "shock" tremendo y pensé inmediatamente en la mala suerte que acompañaban todas las tentativas de derrocar a Hassan II.

 

‑ Tras la muerte de Dlimi se habló también de una ola de arrestos y detenciones en el interior del Ejército Real...

Sí, ha habido una nueva oleada de represión dentro de las filas del Ejército. Las detenciones continúan aún actualmente. De entrada, detuvieron al comandante Tobji, el ayudante de campo de Dlimi y su familia fue obliga, incluso, a abandonar precipitadamente la vivienda de servicio que tenían asignada. Todos los bienes de Dlimi fueron también confiscados y la casa que acababa de construirse en el elegante barrio de Souissi, en Rabat, ha sido ocupada por la Policía. Luego terminaron por detener a toda la familia y acabo de tener conocimiento que, hace tan sólo dos semanas, el propio padre de Dlimi ha muerto en la prisión a consecuencia de las torturas a que ha sido sometido: En las semanas que siguieron al anuncio del "accidente", los servicios de seguridad del Rey detuvieron a todos los colaboradores de Dlimi, como el coronel Hussein Ualid jefe de información en el Estado Mayor de Dlimi‑, a su hermano, el coronel Hassan Ualid, comandante de transmisiones, y al coronel Laabdi, que estaba a cargo de la oficina de información militar. La cadena de detenciones aún no ha terminado y nadie sabe cuándo finalizará. Incluso existe una circular oficial que se ha distribuido entre los mandos del Ejército y la Administración en la que se prohíbe a todos los funcionarios y oficiales que hablen de la persona de Dlimi.

‑ Y después de todo eso, ¿qué quedó del Movimiento de Oficiales Libres?

‑ Es cierto que, tras la eliminación de Dlimi, los Oficiales Libres hemos sido muy debilitados, pero la realidad es que continuamos existiendo. El Movimiento de Oficiales Libres es una organización secreta de signo "nasserista", que nació bajo la iniciativa de un grupo de jóvenes que provenían del pueblo y que intentaron canalizar, en el seno del Ejército, todo el descontento que existe en el país. O un grupo de jóvenes oficiales que en mil novecientos setenta y dos intentaron hacer realidad, a través de un golpe de Estado, la voluntad de democracia del pueblo marroquí. La muerte de Dlimi en enero de este año ha sido un golpe terrible para nosotros, pero el Movimiento va a continuar adelante. Su existencia no está en peligro. Desde mil novecientos setenta y dos, el Rey no ha podido nunca desmantelarla enteramente. Lo ha intentado por todos los medios conocidos, ha detenido a muchos oficiales, ha cambiado a otros de un destino a otro..., pero lo cierto es que hay células de Oficiales Libres en la mayoría de unidades del Ejército y que éstos continúan su actividad. Periódicamente, en los acuartelamientos y en las unidades se distribuyen octavillas y se reproducen los comunicados que se dan desde el exterior. Esta entrevista, por ejemplo, estoy seguro que será distribuida clandestinamente en el interior de las unidades dentro de muy poco.




Ahmed Rami
, Estocolmo



Ahmed Rami posa junto al símbolo de la monarquía sueca, la corona,
mientras añora los tiempos en los que podía empuñar personalmente el fusil.


 

“Hassan II tiene miedo”


¿O sea, que la monarquía marroquí continúa amenazada desde
los cuarteles?

‑ Sí, el trono ate Hassan II continúa amenazado. La monarquía marroquí siempre estará amenazada porque no es una monarquía legítima. En el Islam no hay monarquía y la ideología popular en Marruecos es el Islam. Además, el verdadero Islam revolucionario está contra la monarquía dictatorial que no respeta la voluntad popular. El Islam no reconoce la división del mundo árabe en Estados fantoches creados por el colonialismo. Por eso, el Ejército marroquí, que no está aislado de la sociedad, busca continuamente nuevas formas para poner fin a esta decadencia, para terminar con este régimen podrido. Ahora Hassan II no sabe exactamente lo que puede pasar en el Ejército y tiene miedo de todo el mundo. Desde mil novecientos setenta y dos no ha puesto los pies en un cuartel y no ha viajado nunca al Sahara para visitar las unidades militares. Actualmente, el enemigo número uno de Hassan es e Ejército. Las Fuerzas Armadas en Marruecos son la vanguardia de la oposición. Por eso, a pesar de todo los fracasos y contratiempos que han sucedido hasta ahora, soy totalmente optimista. El régimen de Hassan II comporta en sí mismo el microbio que le destruirá. Es un régimen enfermo que tiene la gangrena de la corrupción. Un régimen que acabará por caer por su propio peso.
 

¿Cuál va a ser vuestra táctica en el futuro tras la malograda tentativa que estaba prevista para julio?

‑ La táctica que tenemos actualmente es la de organizar una revolución popular parecida a la que derribó al Sha de Irán, en la que participarán civiles, soldados y todo el movimiento islámico. Un mes después de la muerte de Dlimi hemos celebrado una reunión importante en la clandestinidad a la que asistieron, además de los militares, algunos civiles e incluso elementos del Partido Socialista Radical marroquí. Allí analizamos detenidamente la nueva situación planteada y estuvimos de acuerdo en que, como Marruecos formaba parte de la gran nación islámica, nuestra revolución nunca podía quedar aislada de la revolución árabe en general. Es cierto que hoy la revolución árabe se encuentra en una situación catastrófica debido al enfrentamiento con Estados política y militarmente tan arrogantes como Israel o Estados Unidos, con Estados que tienen una superioridad aplastante frente a nosotros. Todo eso produce un desequilibrio militar horroroso en desventaja para los árabes, lo que nos expone a humillaciones políticas y militares enormes. Por eso pensamos que la única solución es apoyar al pueblo palestino de una forma justa y clara, enmarcando el problema como una cuestión de colonialismo de Israel, un Estado racista a eliminar en el futuro.

  

Agitación terrorista
 
 

¿Y en Marruecos, prácticamente, todo eso cómo se va a concretar?

‑ Con fusión de un nuevo movimiento de los moujahidines, que nosotros hemos denominado "almoahidin" (los unificadores), destinado a reagrupar todas las fuerzas políticas de Marruecos y que producirá, en un futuro cercano, una serie de operaciones de terrorismo y resistencia que irán progresivamente en aumento. Persona o régimen que sea un obstáculo en la vía de la unidad árabe y de la liberación de Palestina debe ser eliminado políticamente. Si es posible, la eliminación se realizará de una forma democrática, pero en los casos de dictadura utilizaremos la violencia del terrorismo si es necesario. Los regímenes tiránicos, como el de Hassan II, sólo pueden ser combatidos por la violencia. En realidad, este tipo de regímenes decadentes y corruptos sólo subsisten gracias a la pasividad de las masas, al miedo que existe entre la gente y al terrorismo que imponen contra los ciudadanos desarmados. A partir de ahora, los crímenes del régimen actual marroquí no quedarán nunca más impunes. Y es en ese sentido que el Movimiento de Oficiales Libres no será más que un brazo militar de todo ese movimiento político islámico en vista de instaurar de nuevo una sociedad justa, democrática y tolerante en el mundo árabe. Una sociedad en consistencia con las minorías religiosas y étnicas que tienen su lugar como siempre lo han tenido en la historia del Islam.

 

Xavier VINADER
Pablo VAZQUEZ
(fotos)
(enviados especiales a Suecia)
Interviu, 1-7 junio, 1983   

English version









Interviu,  8-14 junio, 1983



 

 Gran Exclusiva
Ahmed Rami:

2

Corrupción y crímenes en la corte de Hassan

 

Escondido en Estocolmo, Rami le hace frente a su muerte. Es el enemigo público número uno de Hassan. Su cabeza ya tiene precio.


Hassan II ha sembrado en su Corte el odio, la desconfianza y el miedo.
Al monarca marroquí le rodea una fama de depravación y vicio.


Es un hombre sin miedo que lucha para derrocar a Hassan II. Fue ayudante de campo del general Ufkir, convirtiéndose en su cómplice para derrocar al Rey marroquí Al ex oficial Ahmed Rami lo buscan para matarlo por su participación en complots, por todo lo que sabe sobre los crímenes y la corrupción existente en la Corte del monarca, donde los juegos sexuales, la depravación y la traición están á la orden del día. El, desde su escondrijo en Suecia, hace estas sorprendentes declaraciones. 
 

NO, no tengo miedo. Sé que corro riesgos hablando, pero no quiero callarme. He tenido que marcharme de mi país dejándolo todo y la palabra es lo único que me queda. No renunciaré a ella. Espero que algún día, no muy lejano, todos los marroquíes dejen de tener miedo y se den cuenta que eso es la base real del poder de Hassan II. Un Rey que tiene como único objetivo sembrar el terror entre el pueblo. Ha llegado la hora de que alguien diga lo que realmente está sucediendo en Marruecos".

Ahmed Rami llena los vasitos de cristal con té a la menta. Lo lace con parsimonia, como siguiendo un ritual repetido mil y una veces.

"Tengo varios apartamentos, que ocupo alternativamente. Todos me los ha proporcionado la Policía sueca como medida de seguridad y para hacer más difícil mi localización. No estoy todo el tiempo aquí, viajo mucho. Continúo luchando para derrocar a Hassan II y eso no sólo puede hacerse por teléfono". Se ríe con una mueca que tiene algo de niño. Es un hombre joven, pero ya ha vivido mucho. No en vano, y como ya explicaba INTERVIU la semana pasada, la historia de este oficial marroquí está directamente relacionada con todos los complots que han tenido lugar en Marruecos para derrocar a Hassan durante los últimos años.

La historia de complots de Rami comienza el 10 de julio de 1971. Dos altos jefes del Ejército marroquí atacan el palacio de Skhirat, donde se estaba celebrando una recepción, al frente de los cadetes de la escuela de Ahermoumou. El Rey y su brazo derecho, Ufkir, escapan de la muerte por pelos. El general Medbouh muere durante la intentona. El coronel Ababou fue ejecutado al día siguiente. Acto seguido, el Ejército marroquí sufre una depuración sangrienta.

"Ese día yo me encontraba en mi habitación de oficial en el campo Moulay Ismail, cerca de Rabat. Mandaba una unidad de tanques destinados a la protección del palacio real y esperaba una ocasión propicia para participar en el derrocamiento de la Monarquía. De pronto, el capitán Mazour, que estaba de servicio, llegó excitadísimo diciendo que había sido proclamado el estado de alerta. Me puse el uniforme de combate, agrupé a mis hombres y les ordené montar en los blindados EBR. Eran las tres de la tarde, hice derribar la puerta del depósito para amunicionar los diecisiete carros que formaban mi unidad. Al salir del campo vi llegar al teniente coronel Saas, jefe del Estado Mayor de la Brigada Acorazada, quien me dijo que el palacio real estaba siendo atacado por civiles armados de lanzagranadas y me dio la orden de avanzar por la carretera principal, tirando sobre todo elemento armado".

Ahmed Rami iba montado sobre la torreta de su tanque y afirma que estaba decidido a desobedecer la orden y a unirse a los amotinados.

"Me dirigí hacia el palacio por la carretera de la costa sin saber que, al mismo tiempo, los camiones con los cadetes del teniente coronel Ababou volvían de Skhirat por la carretera principal. Si hubiera escogido ese itinerario, me hubiera podido unir a los soldados sublevados y gracias al refuerzo de mis diecisiete tanque, el golpe fallido de Skhirat se hubiera transformado en victoria".

Cuando llega al campo de golf que se extiende delante del palacio, se lo encuentra lleno de muertos y heridos. "Había ambulancias por todas partes. Un lío tremendo. Ordené detener a la columna blindada, salté a tierra y me acerqué a la puerta principal, donde había un grupo de personas visiblemente nerviosas. Entre ellas estaban Hassan II, Ufkir y algunos otros generales. El Rey me preguntó de dónde venía y me dijo que me pusiera a disposición de Ufkir, que inmediatamente subió a mi tanque para volver a Rabat. Entonces yo aún no lo sabía; pero compartía la torreta de mi EBR con la eminencia gris de palacio, con el hombre que, algunos días más tarde, me pediría que yo fuera su ayudante de campo y que, muy pronto, me convertiría en su cómplice para matar al Rey".

 

"Amarraron a trece oficiales a unos postes y los ejecutaron trece pelotones de trece soldados. Hassan asistió al espectáculo en compañía de Hussein de Jordania"

 

Represalias salvajes


Las represalias que siguieron contra los amotinados sólo pueden calificarse como salvajes. Los cadetes que resultaron heridos fueron enterrados vivos en una fosa común, y Dlimi, que entonces era jefe de la Policía, hizo transportar dos camiones llenos de instrumentos de tortura para interrogar a los detenidos, encerrados en una base militar. El 13 de julio, el campo de tiro de Temara se convirtió en un matadero. "Amarraron a trece oficiales a unos postes y los ejecutaron trece pelotones de trece soldados. El Rey asistió al espectáculo en compañía de Hussein de Jordania. Laraki, el primer ministro, escupió sobre los cadáveres. Luego, un bulldozer aplastó los cuerpos y los hizo desaparecer en una fosa común. En las semanas siguientes, el terror reinó en todo Marruecos. Entre mis camaradas de campo casi nadie se atrevía a hablar del tema. Todo el mundo desconfiaba de todo el mundo. A la semana siguiente me comunicaron que Ufkir me esperaba en su residencia de Souissi". El todopoderoso ministro de Defensa le recibió sin uniforme y empezó por felicitarle por la sangre fría que había demostrado durante el 10 de julio. Luego le preguntó por su carrera militar, le interrogó sobre el estado de ánimo de sus compañeros oficiales y le propuso que redactara un informe detallado sobre ello. "Me dijo: `Marruecos está en un período difícil. Muchos generales y ministros están corrompidos. Todo alrededor del Rey y del Estado Mayor es una gran podredumbre'. Cuatro días más tarde llevé un informe incendiario de treinta páginas, donde denunciaba toda la corrupción de los oficiales que conocía. Ufkir lo guardó en la caja fuerte del salón de su casa y me pidió que fuera su ayudante de campo. Acepté con la condición de seguir al mando de mi unidad de tanques. A partir de ese momento viví en casa del general y me convertí en su confidente. Hablaba muy mal el árabe y generalmente utilizaba el francés, lengua que, además, no entendía el guardaespaldas que siempre nos acompañaba. Me contaba historias de la Corte que ilustraban la sedad de los ministros y el despotismo de Hassan".
 

 

¿Le habló de la desaparición de Ben Barka, un asunto en el que estuvieron implicados tanto él como Dlimi?

Sí, del "affaire" Ben Barka me habló una sola vez, pero me contó una versión que, hace pocos meses, también me confirmó el propio Dlimi. Ufidr me d(jo que el asesinato de Ben Barka fue una operación dirigida directamente por el Rey y que había utilizado al Special Security Service (SSS) para ello. Días antes del hecho, Hassan II llamó a Ufkir y Dlimi a palacio y les ‑ordenó ir a París para negociar con Ben Barka como dirigente de la oposición. Pero, paralelamente, el Rey ya había dado orden de matar a Ben Barka, por lo que cuando Utkir y Dlimi llegaron a la capital francesa descubrieron que ya había sido asesinado por unos hampones franceses. Evidentemente, el Rey había querido "mojarles" en todo el asunto. Volvieron furiosos a Marruecos y tuvieron que soportar verse acusados por el Gobierno francés de complicidad en el asesinato. Ufidr me contó que el cuerpo de Ben Barka fue descompuesto con productos químicos, pero que su cabeza fue enviada a Rabat en valga diplomática y que fue enterrada debajo de los muros de palacio, muy cerca de la Facultad de Derecho. Cortar la cabeza del enemigo y enterrarla junto al muro de tu casa es una vieja tradición de la fan 'lía real alauita, de la familia de Hassan. Ufkir también contó que la fecha del secuestro de Ben Barka fue adelantada bajo las presiones de la CIA y del MOSSAD israelita,. porque el líder marroquí estaba preparando la Conferencía Tricontinental de La Habana, que iba dirigida contra los intereses imperialistas de esas dos potencias.
  

¿ No cree que esa es una ver sión de todo ese turbio asunto demasiado benigna para Ufkir y Dlimi?

Sí, pero hay que tener en cuenta que tanto el uno coma el otro cuan do me contaron todo eso no lo hicie ron con la intención de que se publi cara. Fue una confidencia. Y Ufkir, incluso, estaba dispuesto a preparar un "dossier" para que cuando llega ra el momento se. abriera el verdade ro proceso del asunto Ben Barka, un proceso donde él estaba de acuerdo en asumir sus propias responsabili dades: Por otra parte, no es ningún secreto que Ufkir y Dlimi eran gente que habían hecho su carrera repri miendo a los enemigos de Hassan II y que nosotros, los "oficiales libres", teníamos claro que no podían jugar un papel importante en el futuro marroquí, pero hubo épocas en que tuvimos necesidad de ello. Ufkir y Dlimi eran militares profesionales formados en Francia y que, en un régimen honesto, hubieran sido ho nestos, pero fueron instrumentaliza dos por Hassan. Para ellos, los erro res políticos eran solamente respon sabilidad de los políticos, pero luego, poco a poco, cuando se dieron cuen ta que el Rey les quería solamente como perros guardianes y que el Ejército era utilizado como una fuer za policial, empezaron a cambiar. El Rey les hizo servir como un martillo en la represión, pero el martillo reci be tantos golpes como el clavo y también termina por resentirse. Cuando vieron a qué grado de corrupción moral y sexual llegaba Hassan II, decidieron asumir sus responsabilidades y trataron de derrocarlo.

 


El general Ahmed Diimi, al igual que Ufkir, era un militar profesional
formado en Francia y que, en un régimen honesto, habria sido honesto.


Rami cuando mandaba una unidad de tanques destinados a la protección dei palacio
rreal y esperaba una ocasión propicia para participar en el derrocamiento de la Monarquía.


Ufkir nombró a Rami su ayudante de campo y lo convirtió en su cómplice para matar al Rey. Nunca se supo quién asesinó a Ufkir, pero su cadáver estaba acribillado a balazos.


El atentado

 

Ufkir preparó un atentado contra el Rey sólo tres meses después de la fallida tentativa de Skhirat. "Quería meter una pistola ametralladora en la caja fuerte de la sala de conferencias del Estado Mayor y aprovechar la reunión que Hassan celebraba cada jueves con los jefes del Ejército para disparar contra él. Luego pondría en marcha un. magnetofón con un comunicado que yo grabaría previamente y que sería difundido por la radio. Creía que, una vez el Rey eliminado, todos los comandantes de unidad se pondrían a su disposición. Lo preparamos todo para finales de septiembre, pero el día elegido, Hassan llamó por teléfono diciendo que no acudiría a la conferencia. A partir de ese momento, todas las demás se celebraron en el palacio real. Otro día le esperamos para una visita al cuartel de Moulay Ismail, también con la intención de matarlo, pero tampoco acudió. En marzo, asimismo, tenía que presidir una conferencia de oficiales y Ufkir camufló la metralleta aprovechando la sala de proyecciones, creyendo que esta vez sería definitivo. El Rey, cada vez más receloso, cambió el acto a última hora. Finalmente nos decidimos a actuar el dieciséis de agosto, cuando volvía en avión de un viaje a Francia".
 

Y se produjo un nuevo fracaso.

‑ Sí, porque, debido a un error, los tres cazas F‑5 que tenían que derribar al Boeing real fueron amunicionados con balas de entrenamiento en vez de con proyectiles explosivos. El responsable fue el comandante Kouira, que se equivocó con las cajas de municiones. Además, cuando estaba disparando se le encasquilló la ametralladora, por 1o que intentó estrellar el avión contra el del Rey y saltó en paracaídas. Los otros dos pilotos, los tenientes Zyad y Boukhalif, agotaron sus municiones sin causar daños graves al Boeing. Con todo, el piloto del Rey radió un mensaje diciendo que no tiraran más porque el Rey estaba mortalmente herido. Evidentemente, era un engaño, pero Ufkir, que estaba dirigiendo las operaciones desde la torre de control de Kenitra, lo creyó realmente y volvió al cuartel donde yo estaba. esperando con los blindados en estado de alerta. Mientras, el Rey estaba aterrizando a salvo y cuando llegó al acuartelamiento ya le estaba llamando al teléfono. Yo permanecía subido en un tanque y sólo le vi entrar y luego salir rápidamente. Un soldado que estaba cerca del teléfono te oyó decir simplemente: "Oh, Majestad, no es posibles son unos perros, son unos perros...".

Entonces aún no lo sabíamos, pero la gendarmería había detenido al comandante Kouira cuando aterrizó y, conducido directamente delante del Rey, reconoció que Ufkir estaba al frente del complot. Cuando llegó al palacio, le estaban esperando Mulhay Hafid Alaui, el jefe del SSS, y otros altos oficiales fieles a Hassan. Nunca salió vivo de allí.
 

¿Quién le mató?

‑ Nunca ha podido saberse exactamente, pero a las tres de la mañana, cuando oí a la emisora France­Inter informar que el general Ufkir se había suicidado, salí de la base por la puerta de la enfermería, cogí el coche y me fui a su residencia particular. Llevaba mi revólver' de reglamento debajo de la chaqueta, pero el soldado de guardia me dejó entrar sin problemas. Ufkir estaba

 

"Hassan II no es el hijo biológico de Mohamed V. Es sólo un bastardo. El secreto fue celosamente guardado dentro de la Corte"

 

cubierto por una sábana. La levanté y vi su cadáver completamente acribillado a balazos. Tenía muchos agujeros en el pecho, en el vientre y le faltaba una parte de la cara. Los disparos habían sido hechos por atrás. El suicidio fue solamente una mentira. Cuando salí de allí, abandoné ni coche en la ciudad, me despojé del uniforme de oficial y cogí un taxi hasta Ya Akouh El Marsour, un barrio de la periferia de Rabat. De allí me dirigí a Fedalah, donde compré una chilaba y una peluca. Cuando aquella noche llegué a Casablanca, me enteré que toda la Policía ya estaba detrás mío.

Sin embargo, durante el año entero en que permaneció clandestinamente en Marruecos, nunca lograron detenerle. "Me hice pasar por `hippy' y me adentré en el Medio Atlas,
donde me integré en un campo de nómadas y viví entre corderos y ovejas. Estuve ocho meses guardando rebaños y en marzo de 1973 participé en la tentativa de implantar un foco guerrillero en las montañas del Atlas. Eramos un grupo de sesenta personas pertenecientes al UNFP, y yo actuaba de instructor militar. Atacábamos puestos de Policía aislados, pero la experiencia sólo duró un mes, pues la Policía nos desarticuló en seguida. Hubo una veintena de muertos y el resto salimos huyendo. El pueblo marroquí aún no estaba maduro para aquello..Poco después logré salir del país y me vine a Suecia. No traía nada. Sólo unos libros de idiomas del método Assimil. Me habían dicho que era un país muy liberal y llegué para tantear el terreno. Me gustó tanto, que en seguida pedí asilo político y ya me quedé aquí".
 

¿Hassan II es un Rey con suerte o es un monarca bien protegido?

‑ Yo creo que es un monarca bien protegido, muy bien protegido, de eso se encarga el Special Security Service, una Policía supersecreta que depende directamente de él y que controla al resto de Servicios de Información y al mismo Ejército. El SSS está dirigido por el general Mulhay Hafid Alaui, un miembro de la familia real, y fue organizado por tres expertos de la CIA, que es quien lo controla realmente. Nadie, a excepción del Rey, conoce su organigrama completo. El SSS fue el responsable del asesinato de Ben Barka, del secuestro de Chouikh Al Arab en mil novecientos sesenta y cuatro, del rapto de Hussein El Manuzi cuando estaba en Túnez en mil novecientos setenta y tres, de la eV­minación de Omar Ben Jelloun, el redactor jefe del "Moharir"; de las muertes de Ufkir y de Dlimi en el mismo palacio real... Este superservicio secreto fue creado por Hassan cuando aún era príncipe heredo y lo utilizó incluso para asesinar a Mohamed V durante una intervención quirúrgica ,que se llevó a cabo el veintiséis de febrero de mil novecientos sesenta y uno.
 

¿Está diciendo que Hassan II asesinó a Mohamed V, a su propio padre?

Sí, pero en realidad Hassan II no es el hijo biológico de Mohamed V. Es sólo un bastar. Hasta ahora nadie lo había revelado porque comprometía a los pocos que conocían el secreto, pero tras la eliminación de Dlimi todo ha cambiado. Ahora ya puedo contarla verdad sobre el origen de Hassan. El mismo Dlimi me lo explicó algunos meses antes de morir. En realidad, Hassan Il es hijo de Galoui, el que fuera pachá de Marrakech y colaborador de los franceses en la época del Protectorado. A finales de mil novecientos veinticinco, Galoui le ofreció a Mohamed V, que era el Sultán, una bella esclavp, pero no le dijo que ya estaba encinta. Seis meses y medio después, aquella mujer dio a luz a un niño que Mohamed V decidió adoptar como si fuera su propio hijo. Era Hassan il. El secreto siempre fue celosamente guardado dentro de la Corte, a pesar de que Hassan es una copia de Galoui, pues sólo hay que comparar dos fotografías para darse cuenta de ello. La verdad sólo se supo muchos años más tarde. En mil novecientos sesenta y uno, cuando Hassan, que era un joven muy ambicioso, le pidió a Ben Barka ‑en aquella época profesor de Matemáticas en el palacio real y presidente del Consejo Consultivo - que convenciera a Mohamed V y le nombrara príncipe heredero, un título que hasta aquel momento no existía. Aquello provocó una guerra interna en la familia, porque Muley AbdaIlah, que sí era hijo biológico del Rey, también aspiraba al trono. Pero finalmente Hassan se salió con la suya. El siguiente paso fue asesinar a Mohamed V. Aprovechó la ocasión de una intervención quirúrgica para hacerlo y DGmi me contó cómo sucedió exactamente. El mismo día previsto para la operación, Hassan reunió a los cuatro oficiales que formaban el Estado Mayor del Ejército ‑los generales Gharbaoui, Madbouh, Ufkir y Diimi‑ y les dijo que sabía que el Rey estaba preparando un golpe de Estado contra el Ejército y que proyectaba devolver el poder a un Gobierno civil. Por eso había decidido actuar rápidamente. Un médico que se había hecho venir especialmente desde Suiza le administraría un sedante especial durante la intervención y Mohamed V no despertaría jamás de la anestesia. "Cuando llegue el momento ‑les dijo‑ evitaré que nadie entre en la sala de operaciones y yo mismo desconectaré los tubos de oxígeno. Pero no creáis que mato a mi padre, no soy hijo de Mohamed V, mi verdadero progenitor es Galoui. Si actúo así es por amor al Ejército y sólo vosotros sabréis el secreto. Si alguna vez esto llega a trascender sabré con seguridad que ha sido uno de vosotros quien ha hablado". Y efectivamente, desde que los

 


Ha llegado la hora en que alguien diga lo que realmente está
sucediendo en Marruecos. Ese es el propósito de Rami.


 

médicos empezaron la operación, Hassan colocó a los hombres del SSS de guardia en todas las puertas. Luego entró en el quirófano él solo y estuvo como unos cinco minutos desconectando los tubos de oxígeno. Al cabo de una hora volvió con el médico suizo y constataron que Mohamed V ya estaba muerto, hicieron llamar a otros siete médicos para que "certificaran la defunción. Acto seguido proclamó el estado de alarma, ocupó todos los puestos claves del Estado y se autoproclamó Rey. Ahora, los cuatro oficiales que participaron en la reunión preparatoria del complot están muertos. Los cuatro murieron a la misma edad, a los cincuenta y dos años, y fueron asesinados en el interior del palacio real. Es la realidad, pero parece una historia shakespeariana.

 

¿Es cierto que Hassan II gobierna Marruecos como si fuera una propiedad privada

‑ Sí, y hay una anécdota de su juventud que sirve para clarificar su personalidad. Una vez, cuando era príncipe heredero, su profesor de Geografía le dijo que señalara algunos países sobre el mapa. Pues bien, cuando el futuro Hassan II puso el dedo sobre Marruecos dijo: "Esto e s la granja de mi padre". En Marruecos no hay diferencia entre el presupuesto del Estado y el presupuesto del palacio real. Hassan il lo posee todo. Dirige el país como si fuera la Edad Media y considera esclavos incluso a sus ministros. Tiene un poder absoluto y total. Además, es un

 

"Hassan es un verdadero crápula, un hombre vulgar q é siempre está drogad En el aspecto sexual es un depravado. Le gustan las chicas vírgenes"

 

verdadero crápula, un hombre vulgar que siempre está drogado, porque aparte del hábito del hashish también toma dosis diarias de LSD. En el aspecto sexual también es un depravado. Le gustan las chicas vírgenes y a veces hace raptar muchachas por Rabat que, más tarde, aparecen en el palacio real. Cuando sale de viaje, en los coches del séquito siempre van cincuenta o sesenta mujeres y los guardias del palacio no tienen ni el derecho de mirarlas. Deben volverse de espaldas cuando los coches franquean las puertas de entrada. Su obsesión sexual es tan grande, que llega hasta el punto de que todas las mujeres de los ministros deben acostarse con él. Eso ya es como una tradición. Cada vez que organiza una fiesta invita a los ministros y a sus esposas; entonces empieza a lanzar puñados de diamantes para que las invitadas se peleen por ellos. Luego invita a las mujeres a sus apartamentos privados y, mientras los maridos esperan fuera, se acuesta con ellas. Luego, todos los ministros están orgullosos de contar que el Rey se ha acostado con su mujer. La cosa ha llegado hasta el punto de que tiene un servicio especial en palacio encargado de traerle chicas europeas. Está formado por dos antiguos macarras internacionales. Uno de ellos se hace llamar "doctor Robert" y el otro es un griego conocido con el nombre de "Bubu". Tienen la categoría de "embajadores itinerantes" y disponen incluso de dos aviones privados para traer chicas de cualquier parte de Europa. A1 parecer, uno está especializado en las rubias y el otro en las morenas. Toda la Corte de Hassan está igual de corrompida. Su hermano, Muley Abdallah, por ejemplo, es un homosexual notorio que todo el día trata de acostarse con los hijos de los ministros. Un día se llevó al hijo de Ufkir a una casa de campo y éste, cuando lo supo, se enfadó muchísimo y armó un gran escándalo. Recientemente, incluso ha llegado á nombrar a uno de sus amigos homosexuales como rector de la Facultad de Derecho.
  

‑ Tiempo atrás, la Policía británica redactó un informe en que se le acusaba de controlar buena parte del mercado de la droga que provenía de Marruecos...

‑ Efectivamente, eso no es ningún secreto en Marruecos. Allí todo el mundo, en el Ejército y en la Administración, sabe que, desde hace años, el palacio real es un centro internacional de la droga y que el Rey posee todas las tierras donde se realiza su cultivo. A los alumnos del Liceo Real ‑todos higos de oficiales de la guardia personal de Hassan‑ se les llama incluso "bahehouch", que significa "hijos del hashish". Cuando estaba de instructor en la escuela de suboficiales llegó un grupo de ellos y causaron un gran problema en el Ejército, porque venían cargados de hashish y empezaron a repartirlo por todas partes. En las fiestas privadas del Rey todo el mundo se droga, y si hay un ministro que se niega a participar es rápidamente considerado como una persona sospechosa. Cuando la corrupción y la decadencia forman un sistema, hay que integrarse en él o estás contra la regla. Hassan tiene frecuentes contactos con los traficantes internacionales. b ese respecto, recuerdo que, una vez, vino a ver a Ufkir un hombre que se hacía llamar "doctor Medi". Me lo presentó como "embajador itinerante de Su Majestad" y me di perfecta cuenta que el propio ministro de la Defensa lo recibía con recelo. Luego, cuando se fue, me aclaró que eso significaba "embajador de la droga" y que esa persona era quien organizaba las diferentes redes internacionales de distribución. Estaba allí, en palacio, y tenia un puesto oficial. Marruecos, actualmente, es un paraíso para los criminales. Es el único país donde los truhanes son bien vistos.
 

Xavier VINADER

Pablo VAZQUEZ (fotos)

Enviados especiales a Estocolmo
Interviu,  8-14 junio, 1983


English version
 


"Israel en tanto que estado judío constituye un peligro no sólo para sí mismo y sus habitantes sino para todos los judíos y para todos los demás pueblos y estados de Oriente Medio y de más allá de esta región."

- Prof. Israel Shahak, autor antisionista israelí.


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